|
![]() |

Luego de las intensas y diversas actividades en que participaron formadores y seminaristas durante el mes de enero -ejercicios ignacianos, servicio a los enfermos, trabajo en packing y como temporeros, misiones, entre otras, según el año de formación que se cursa- todos disfrutamos durante febrero del necesario descanso. En efecto, el tiempo de vacaciones ha repuesto nuestras energías para entregarnos nuevamente a la misión: nuestra formación en la configuración con Jesucristo Buen Pastor.
Así hemos retornado a nuestra Casa de Formación, para recomenzar nuestras actividades habituales, marcadas por la oración, el estudio, el trabajo y el apostolado; no sin antes detenarnos para realizar nuestro retiro de comienzo de año. Las meditaciones que nos ayudaron durante este tiempo de oración fueron ofrecidas por nuestro Rector, P. Marcos Buvinic, y tuvieron presente las dolorosas situaciones de abuso por parte de algunos sacerdotes, acogiendo los llamados que el Señor Jesús nos hace para nuestro camino de discípulo-misioneros.
Es por esto que nuestra mirada se eleva hoy al Padre para agradecer la esperanza que en medio de estos acontecimientos nos ofrece el Evangelio de su Hijo y los nuevos deseos de dar un testimonio del Reino con nuestras vidas a que nos impulsa el Espítu Santo.